FOTOS PINTADAS

domingo, 3 de enero de 2016

Camargo Rain, fotógrafo y escritor, cocinero y músico: autoesbozo gráfico


No sé si han oído ustedes hablar de Camargo Rain, el autor de este y otros blogs, páginas diversas, novelas para dar y tomar y fotos sin fin (el número de estas últimas habría que describirlo con cifras propias de la astronomía). Bueno, pues como ha llegado la hora de dar a conocer al personaje (y ello debido a la salida al mercado de la primera de sus novelas –no la primera que escribió, no, sino la primera que se publica un poco en serio, una de aventuras en la Edad Media española), traigo hoy a esta entrada una especie de autobiografía. Hay quien los llama currículo y de otras maneras diversas, pero como eso siempre me ha parecido muy aburrido y burocrático, he inventado una fórmula nueva, que es esta: autoesbozo gráfico. Ahí va:

 El lugar en que nací

Mi pueblo

Mi mundo

Mi oficio primero

Mi oficio segundo

Moraleja

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La novela que se cita más arriba es esta:


jueves, 10 de diciembre de 2015

La vida secreta de las tierras castellanas


Castilla, en especial la Vieja, es históricamente la región más representativa de España. Los turistas prefieren el ambiente andaluz y las costas mediterráneas, y los españoles, influidos por la incansable propaganda del sistema, allá nos vamos, pero en la meseta central, lugar en donde nuestra más reciente historia comenzó alrededor del siglo x, se pinta la más limpia de las luces, lo cual se debe a las condiciones geográficas (700 m de altitud media), el extremado clima continental y la casi completa ausencia del primero de los sectores económicos (la industria).
Es Castilla región agrícola, carente de humos y aglomeraciones, reino de la soledad señalado sin duda por el dedo de los dioses (sobre esto ya sé que hay opiniones encontradas), y paraíso en donde a la vuelta de muchas esquinas se pueden hallar bares de los de antes, pormenor en absoluto desdeñable..., y es más (por añadir algún detalle), que si lo que usted desea es ver puestas de sol como las que todos llevamos en la mente –algo difícil de lograr tal y como están los tiempos–, encarámese una buena tarde a la torre del alcázar de Segovia, o, aún mejor, al pico de Almanzor, en el Sistema Central, y ya me contará.
Me voy a dejar de encomios literarios acerca de esta extensa comarca, y les convido a que lo contemplen con los ojos de la cara, que no suelen mentir. Se trata de una docena de fotos elegidas al azar (tengo muchísimas), y me parece que en ellas se advierte lo que es difícil expresar con palabras. La dirección para verlas es:


martes, 10 de noviembre de 2015

Parejas




A este asunto de las parejas se le puede sacar bastante punta. Hay muchas entidades que reciben tal nombre, como los novios, por ejemplo, que quizá sea la más clásica de las parejas, pero hay otras muchas en las que no se suele reparar...

Pues bien, de entre la riada de fotos que he hecho (cuyo número habría que anotarlo con guarismos más propios de la astronomía) he entresacado unas cuantas. No es que haya agotado el tema (por ejemplo, falta la pareja que tira del carro, es decir, la yunta de bueyes), pero me parece que con lo que hay es suficiente.

Aquí debajo lo tienen ustedes, catorce fotos de parejas diversas.


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Bueno, y hablando de parejas también se puede ver esto:



sábado, 10 de octubre de 2015

Speedas González


Traigo hoy a estas tierras una paráfrasis (o una parodia, bueno) sobre la archiconocida canción que se llama Speedy González y se hizo famosa durante los años 60 del pasado siglo, aunque en la actualidad siga sonando en radios y otras formas de difusión. La glosa que aquí se presenta está tocada por la Orquesta de Villagarcía de los Caballeros (Falla, Pancho, Ringo y Charli), a la que dan inmejorable cobertura las sobrinas de Falla, tres chavalas que son unas maestras en los coros, el teclado y las flautas. Ni que decir tiene que estamos hablando de profesionales. (Todo esto, como es lógico, son fantasías literarias.)
Bueno, pues aprovechando la grabación he montado sobre ella una película –hecha con fotos– que aceleradamente narra la vida de dos ciudadanas españolas (pero dos ciudadanas guapas, ¿eh?), y cuyo contenido (algo más de dos minutos) se puede ver haciendo clic en el siguiente enlace:


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Hay otras historietas en esta dirección:


viernes, 11 de septiembre de 2015

¿Quién quiere leer un cuento? Es gratis

   Es un cuento un poco largo, hay que decirlo, como de 40 o 50 páginas, pero no deja de ser un cuento, y no chino precisamente –aunque podría serlo–, sino español, pues sucede en Mallorca y los personajes son claramente españoles. Imagínense: Juan Evangelista, oriundo de Miróbriga (es decir, Ciudad Rodrigo), y el notario (en el que todo era trampa y cartón), que debía de ser de Madrid o sitio parecido, aunque ni queda claro ni importa mucho. Y lo que les sucede, cosa como de encantamiento o intriga...
   Bueno, pero esto es mejor que lo descubran ustedes, para lo que hay que disponer de un lector eléctrico. En la dirección que va más abajo está en modo de descarga (gratuita, lógicamente) y la he colocado en EPUB y en el formato de Kindle, que son los más usados.
   Que se diviertan.

https://sites.google.com/site/novelasgratisdecamargorain/el-notario-de-liebana

   De paso, en ese mismo lugar hay otras cosas para leer, igualmente gratis –que aquí no se pide ni el correo eléctrico–, y si alguien quiere enviar el enlace a los demás, es muy libre de hacerlo.    

lunes, 10 de agosto de 2015

A propósito de los ferrocarriles





Todo aquello que se refiere a los ferrocarriles, como los trenes, las vías, las estaciones, la gente que encuentras en el camino..., son sujetos muy fotogénicos y a los que se ha sacado harta punta con esto de la fotografía. Como yo he viajado mucho en tren, sobre todo en épocas antiguas, también tengo muchas, pues es inevitable hacerlas cuando estás embarcado en uno de esos viajes que a veces se convierten en aventuras que recordarás largo tiempo. Sin embargo, que nadie piense que se trata de fotos normales, de esas de vías de tren paralelas en una estación (teleobjetivo) o cosas por el estilo, que es lo que se lleva ahora, pues, para empezar, casi todas son bastante antiguas (incluida una que hizo mi abuelo). Además, aquí se recrea la vida misma y las personas que la protagonizan, a veces veladas, sí, y otras en sazón, pero es que, si se tiene en cuenta que los ojos ven más que la cámara –esto no hay que olvidarlo nunca–, pues claro, sucede lo que sucede. En fin, y como para muestra basta un botón, la dirección es esta:

viernes, 10 de julio de 2015

Correría por Castilla




Lo que sigue pertenece al último de mis libros, el que se llama Correría por Castilla y detalla un viaje por los caminos de sirga, aventura en la que me metí durante el verano que ha transcurrido. Después de escribir un montón de novelas, caigo en la cuenta de que aún no he tocado el género libros de viaje, y me ha divertido hacerlo; claro, que la excursión ha valido la pena.
Del contenido, unas doscientas y pico páginas, he extraído tres que se sitúan al final, y aquí las pongo a modo de ejemplo. El protagonista protesta, pero no es para menos, pues tras diez días recorriendo campos casi deshabitados y tratando con las gentes castellanas, ¿se imaginan ustedes lo que es volver a la civilización y sus usos? Son asuntos tan dispares que me parece que en realidad refunfuña poco, que mucho más podría decir..., pero, en fin, dejémoslo así por el momento.

...

[1]

El tramo que recorro no es muy sombreado, aunque paso por una esclusa con su correspondiente y enorme fábrica de harina, esta en plena labor –a juzgar por el ruido–, pero lo que más me sorprende, sobre todo al final, es que conforme me aproximo a la ciudad comienzan a aparecer indicios de lo que llamamos civilización. Sí, porque por aquí la gente no saluda, es curioso. Me cruzo con dos o tres corredores modernos de esos que visten de colores, llevan auriculares y –lo que se deduce de su aspecto– entre col y col frecuentan los gimnasios, y ninguno dice una palabra; ni miran. Ellos, a lo suyo. ¡Qué diferencia con las personas que hasta aquí he encontrado!, porque la gente del campo de Castilla, la gente con la que me crucé en el camino, mira tú por dónde, es de lo más amable que pueda uno imaginar. Todos saludan atentamente, se interesan por lo que haces o dejas de hacer, te aconsejan lo que les parece más conveniente y, llegado el caso, te invitan a tabaco o a una caña.
–Bueno, o a una paella.
–Desde luego; o te llevan a una multitudinaria fiesta del barroco regada con champán e iluminada por un sinnúmero de velas colocadas sobre candelabros.
–Ya. Esto último ha sido el no va más. ¡Menudo colofón!
Y de esta manera, sin hacerme eco del mutismo de quienes están imbuidos por los antipáticos usos de las ciudades, con las imágenes de la fiesta de anoche bailándome ante los ojos hago caso omiso y acelero el paso.
–La verdad es que una rusa bien traída te puede poner los puntos como una moto. ¡No sabéis lo que os perdéis, esclavos!

...

[2]

En las terracitas de la gran calle sólo encuentro avisos de comida basura, es el verano en la ciudad y la gente me mira con recelo porque pocas veces se ve a alguien con una mochila a cuestas por vías urbanas.
–Y menos con alpargatas.
–Pues no sé qué tendrán que decir, que esto es lo único que veo que sea genuinamente de la tierra. ¡Menudos traidores! Se han pasado al enemigo... Míralas, todas con bailarinas...
En un paso de cebra se me atraviesa un gracioso que tiene mucha prisa, un calvorota de veintipocos años con camiseta negra de tirantes que va en un descapotable diminuto y hace como que no me ve, va mirando para Cuenca y a lo mejor es verdad que no me ha visto, que mucha cara de espabilado no tiene; lo más seguro es que le hayan dado el carné en una tómbola.
–Ya; hay gente pa todo.
Si uno se fía de las encuestas llega a la conclusión de que el urbanita es un ser muy fino, respetuoso (hay que tener más respeto, dicen a veces con unción los cursis), legal y superguai, y cuyas principales aficiones son la lectura de libros y las audiciones de música refinada, pero a poco que se escarbe resulta que este es un territorio de necios, de ineducados y analfabetos que repiten como cotorras las consignas que aprenden en la tele, y como ovejas se acercan a las urnas el día que les han señalado, y cuyas verdaderas aficiones, como todos sabemos, son en realidad el fútbol, el cotilleo y la pornografía, y luego se atreven a infamar, o lo intentan, las tierras libres que tienen aquí al lado, que ni siquiera conocen, en donde canta la alondra y el águila se remonta, y las hojas de los álamos, y el ruido del agua que corre, llevan a sus últimos extremos las melodías susurrantes que son las únicas que no dañan los oídos... En fin, el mundo al revés.


...

[3]

Pasa una nube.
–Pues hete aquí de nuevo. Se acabó la excursión.
–Ya... Se acabó el camino infinito pleno de lugares solitarios y misteriosos, y los pueblos de piedra, adobe y ladrillo, y las gentes sencillas y bienintencionadas y los animales del mundo casi deshabitado, las rapaces que cuando pasas alzan el vuelo desde las ramas más altas y los pajarillos que sin cesar pían y revuelven con sus continuos juegos, y las ranas que se arrojan al agua ante la presencia extraña... Y los gallos que anuncian el amanecer, y los sapos y las cigarras que cantan por la noche a la luna y las estrellas, el Triángulo del Verano y tantas otras que tardarás en volver a ver...
–Y a los planetas.
–Sí, y a los planetas, y a las estrellas fugaces que de lado a lado del firmamento trazan su rauda luz... Se acabó todo eso, aunque esperemos que lo que se avecina sea tan sólo una situación pasajera, una mínima pausa entre dos revoluciones, porque las revoluciones, lo que son las cosas..., se llevan dentro.


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También se puede ver esto


y esto otro


miércoles, 10 de junio de 2015

Una de mujeres



Hoy voy a hablar de la Orquesta audiovisual de Villagarcía de los Caballeros, entidad emparentada con el Comité del Tigre, instituciones ambas dedicadas a la educación, en especial la musical, y las obras públicas, que, como se sabe, son fuentes de progreso.
Para ilustrarlo voy a poner un trozo de uno de mis libros (este no es más que una historieta de cincuenta páginas que se llama Dos veladas musicales, aunque pasan muchas cosas...), y como se va a ver, es también una apología de las mujeres.

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TEXTO:

Esta es la composición de la que durante muchos años fue la Orquesta de Villagarcía de los Caballeros:
Falla, pianista.
Ringo, percusionista.
Pancho, guitarra.
Charli: toca el bajo, lo que no quiere decir que sepa, y aunque su principal mérito –en esto de la música– estriba en que es el hermano gemelo de Pancho, hace lo que puede y no sale mal parado; tiene buenos maestros, de todas formas.
Falla y Ringo son profesionales de las academias, los conservatorios y las orquestas, y saben latín. Pancho no tanto, pero estuvo quince años en un conservatorio y luego no ha dejado de tocar un solo día.
–¿Qué tal vamos?
–Bien. Se le ha entendido todo.
Bueno, pues así están las cosas. Estos se reúnen de tanto en cuanto (a veces cada mes y medio o dos meses) para tocar juntos, en general con motivo de los puentes, que es cuando la gente puede hacerlo...
–Ya. Está la cosa muy mecanizada.
–Pues sí, pero hay que adaptarse.
... y aprovechan para celebrar, paralelamente, jornadas gastronómicas.
–Es que es lo mejor que hay.
–Y más con un buen vino...
Todo esto sucede en una casa de un pueblo, una casa antigua pero moderna, o modernizada, pues por el lado de levante le ha brotado un apéndice a modo de cristalera, o invernadero, que talmente parece que surge de las rojizas y antiguas piedras de la fachada.
–Bueno, lo he arreglado un poco, y es el mejor cuarto en verano. Sólo le da el sol por la mañana, y tampoco de plano, que están la tapia y los árboles más allá de la huerta y siempre tapan algo, y luego queda en sombra y permanece únicamente iluminado por las luces reflejadas desde las casas lejanas.
–¡Hay que ver...!
–Desde luego, ya le digo que es el mejor cuarto de esa casa. En él se pueden hacer maravillas.
–¿De qué tipo?
–Pues maravillas universales, de las que no salen en las hojas de los periódicos dominicales sino que cada cual las lleva dentro.
–Bueno, si es así...
–Pues sí. En el cuarto de marras, que más que un cuarto es una enorme y alargada habitación, aparte de otros muebles, mesas, estanterías, etc., hay dos grupos de sofás: uno enorme y lleno de recovecos ante el ventanal desde el que, cuando está claro, se ve –aunque lejos– el pico de Almanzor(u otro cualquiera), y el otro (el otro grupo de sofás), que no es tan grande, detrás, al fondo. En lo oscuro, que dirían las niñas.
–¿Qué tal?
–¡Huy...!, me encanta. ¿Y aquí es donde tocáis?
–Sí, ya lo ves.
–¡Jo...!
La habitación tira a marrón, es de paredes ocres, mucha madera, dos niveles porque hay unos escalones...; también mucho sofá, dos grupos de ellos..., pero de esto ya se ha hablado.
Lo que se intenta contar fue lo que sucedió cuando se juntó la orquesta de Villagarcía de los Caballeros (Falla, Pancho, Ringo, Charli) con las sobrinas de Falla. Era un sábado.

[...]

Las sobrinas de Falla son tres. La mayor se llama Candelaria; tiene veintidós años, toca el piano, como su tío, y lleva desde los seis en el conservatorio. Las otras dos son gemelas –o mellizas, aunque son casi iguales– y tienen dos menos, también de conservatorio. Estas niñas, que son flautistas, se llaman Teté y Miranda.
Las sobrinas de Falla son unas chavalas guapísimas, por decirlo en plan fino, y cuando se bajaron del coche, después de un largo viaje de tres horas, salieron despendoladas y lo primero que hicieron fue dar besos a todos.

[...]

Las mellizas han dejado las flautas y cantan contorsionándose y dando palmadas mientras leen las partituras. Teté no da algunas notas bajas.
–¿Y a ti qué te pasa? –le pregunta su tío en una de las pausas.
–No sé. Será el catarro.
Aquella primera vez tocaron todo lo que se les ocurrió, Bahía, Proud Mary, Oh! Carol, Corazón loco, Pretty woman, Roberta, Runaround Sue e incluso esa que se conoce como My way; todo muy salteado.

[...]

Y esta sería buena ocasión para preguntar,
–¿Y cómo suena el rock and roll tocado con dos flautas solistas?
–Bueno..., ¡fantástico...! ¡No veas las cosas que fueron capaces de hacer con el Mary Lou...! Y a dúo, ¿eh?... Que lo diga Ringo.
–No, sí, estas saben leer... Además, a las niñas les gusta mucho.
–¿Cuál? ¿El Mary Lou?
–No. El rock and roll.
–¿Cuál...? ¿El ambientillo?
–No. El rock and roll.
–Ah, sí, eso sí; de toda la vida. ¡Se ponen como locas! Aún me acuerdo...

[...]

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MÚSICA:

Aquí debajo coloco un enlace, en donde, audiovisualmente, se puede ver y escuchar algo de estos asuntos a los que me he referido, una de las tocatas de la Orquesta de Villagarcía de los Caballeros, que, a la postre, se ha convertido en una apología de las mujeres.