FOTOS PINTADAS

sábado, 23 de abril de 2016

Los libros son imágenes, o aún mejor: son películas



Literatura y cine
Entre estas dos Bellas Artes hay muchos paralelismos, en general con ventaja para la letra escrita. Por ejemplo, tú compras una entrada de cine, pagas 4 o 5 €, entras, te sientas y, durante hora y media, contemplas una serie de imágenes, es decir, fotografías (a un ritmo de 24 por segundo). Luego se enciende la luz, la gente se levanta y te tienes que ir, que hay que dejar el sitio a los de la próxima sesión, y cuando sales sueles ir pensándolo: no estaba mal este rollo, etc., o todo lo contrario, que eso depende.
Con uno de estos libros eléctricos sucede algo parecido, a saber: compras un libro (más barato, 3 €, o 2,99, por afinar mucho); te echas en una hamaca (o en la cama, o te sientas en el banco de un parque, o resulta que vas en el metro o en un autobús...), lo abres y te sumerges en la lectura, que también son imágenes...
–¿Son imágenes?
–¿Ah, no?... Pues ¿que ves tú en las páginas de un libro? ¿Ves letras? Eso no le sucede a casi nadie. La gente, la mayor parte, no ve letras en las páginas de un libro, sino imágenes. ¿Qué son, si no, los protagonistas de los cuentos, que tienen el cuerpo hecho de sopa de letras? Sí, y no sólo los protagonistas, sino también los personajes secundarios, el leñador y la bruja del bosque y tantos otros; los animales de sus corrales y los lugares en que todo aquello sucede; los bosques y los paisajes y hasta el fondo del mar; todo está hecho de sopa de letras. Los libros que leemos son una pura sopa de letras, no hay más que ver las páginas un poco de lejos, y esto es así porque sucede un fenómeno inexplicable y que voy a intentar aclarar. Los ojos de la cara ven letras, sí, pero los ojos de la mente..., fíjense ustedes, los ojos de la mente no ven letras sino que ven caras, ven cuerpos y ademanes (muecas, contorsiones, aspavientos...), ven paisajes y nubes y objetos de todo tipo. ¿No es esto precisamente la magia?
En los cuentos yo he visto mil y una máquinas y entidades. Ranas verdes, brujas, leñadores, barcos de tres palos, hermanos perdidos en un bosque, cielos estrellados, bellas durmientes, y sin embargo sólo veía letras, igual que ve usted, quien me mira. Son los caprichos y las ilusiones de la mente, lo que sucede cuando nos adentramos en el reino de los pensamientos encantados, lo que nos sugieren las infinitas sopas de letras que danzan en el Universo...

¿He de añadir alguna otra cosa, para convencer incluso a los más recalcitrantes escépticos? Ya sé que hay personas a las que alargas un libro y les dices, mira, echa una ojeada a esto, y levantan las manos como si les hubieras apuntado con una pistola. Luego añaden, no, yo..., y mueven las manos sin saber qué hacer con ellas..., aunque el libro no lo cogen, eso desde luego.
En fin, que así están las cosas y ellos se lo pierden. ¡Ah!, y al acabar no te echan del cine, que va. Al acabar, si te ha gustado, te puedes quedar a la siguiente sesión, es decir, volver a leerlo, y todo por el mismo precio. ¿Alguien da más? ¡Y luego dicen que el pescado es caro!...

jueves, 14 de abril de 2016

Ya llega «Culebrón yeyé», la última novela de Camargo Rain en Amazon




Esto es un Culebrón porque es una novela por entregas, y le digo yeyé porque en ella se relatan las aventuras de los yeyés, aquellos personajes legendarios que al principio sólo fueron conocidos como melenudos, pero que posteriores leyendas describen como los de las lanas al viento, los vaqueros, las puestas de sol en las playas, las guitarras y los pañuelos rojos o azules anudados en el cuello, antecedentes de muchos de los que hoy se ven por la calle, sí, y protagonistas de los desmedidos sucesos que a continuación se narran, que desmedidos resultan en ocasiones, como desmedida fue toda la época que en las presentes páginas se recrea..., de forma que este libro (una película de la historia reciente), aunque en principio podría parecer una cosa histórica, en realidad es una novela de aventuras.
–¿De aventuras...? ¿Tú crees?
–Sí, de aventuras diversas y géneros variados. Por ejemplo, ¿no se advierte un cierto halo o tinte rosáceo en las relaciones de estos con sus novias?
–¡Hombre!, sólo faltaba...
–¿Y no se advierte, asimismo, una cierta aura de épica aventura en la narración de algunas de las hazañas que aquí se consignan?..., y eso sin decir nada de la existencia cotidiana, que es en sí misma una aventura completa: estudias, trabajas, te casas, te compras un coche, tienes dos niñas...
–Pero ¿de eso se habla aquí?
–Por supuesto, de eso y de muchas otras cosas: de las chicas, de los chicos, de las minifaldas, del rock and roll, de los guateques, de las hogueras en la playa, de los primeros bares de copas...
–¿Síiii...?, ¿de los bares de copas...?
–Bueno, de alguno, y también de los biquinis, ya que estamos en ello, novedosísima prenda que dio mucho que hablar en su momento.
Hay un silencio.
–¿Y de cuántas partes se compone el susodicho escrito, si puede saberse?
–Pues sí que puede saberse, que no es ningún secreto: consta de tres episodios, cuyos subtítulos, por si alguien tiene curiosidad, son los siguientes: Charli en Wonderland comienza (que cuenta la vida de estos personajes cuando fueron jóvenes); Charli en la cresta de la ola (cuando se hicieron los dueños del mundo) y Charli en Wonderland se acaba (porque nada es para siempre y el tiempo corre para todos).
Hubo un nuevo silencio, por lo que el interpelado decidió finalizar, y de esta forma y a guisa de colofón añadió:
–Y colorín colorado, que el que quiera saber más se aplique al texto o vaya a Salamanca.

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Estos libros (las partes 1, 2 y 3) aparecerán en el mercado de Amazon en versión Kindle (eléctricos), y durante los días que este portal permite hacerlo estarán en descarga gratis, lo que se irá anunciando en el siguiente blog:


... pero si alguien no tiene paciencia para esperar, puede leerla completa en papel (aunque esto hay que pagarlo, claro es, que los libros no se fabrican solos) bajo el título Charli en Wonderland en esta dirección:


Ahí se pueden ver los detalles.

lunes, 28 de marzo de 2016

Mariposa en apuros durante una tormenta de polen



Esta no es una foto pintada, pero es una foto difícil de hacer y además tiene gracia. ¿A que sí? Algún día pondré los originales de las que voy poniendo aquí para que se vea que no es oro todo lo que reluce, y lo que se puede hacer con la cámara.
¿Con la cámara?
–Bueno, con la máquina.
–¿Con la máquina?...
–Pues sí. Con esa que llamamos imaginación, fantasía..., que es la herramienta por excelencia y la más difícil de controlar. Por cierto, ¿a ti te gusta leer?
–¿A mí...?
–¡Vaya!, otro que no lo sabe. ¿De verdad crees que la imagen es superior a la palabra escrita?
Silencio.
–Sí, ya sé que aquí nadie se quiere pringar, pero si por un aquel estás en el grupo de los elegidos, esto es, aquellos que son capaces de ver imágenes en una sopa de letras, que son escasos...
–¿Y eso cómo se hace?
–Muy sencillo: con los ojos de la mente, que son los mismos que hicieron la foto que hay más arriba y que, insisto, no es lo que parece en absoluto. ¿Te dejas engañar por una imagen...? Pues si ello es así, de manera aún más fantástica te dejarías engañar por lo que se enseña en este enlace:


martes, 15 de marzo de 2016

Salmorejo

 Es muy parecido al gazpacho. El procedimiento es el mismo, machacarlo todo, aunque difiere en los componentes. El salmorejo no es sino ajo, pan y tomate, todo triturado y hecho una pasta –para lo que se puede utilizar la túrmix o la minipimer, aunque lo auténtico sería hacerlo en un mortero y dejarlo bastante pastoso– y añadido de aceite y sal. Debe quedar bastante espeso, y no casi líquido como el gazpacho, y una vez servido en los recipientes en que se vaya a tomar, se adorna por encima con un picadillo de jamón y huevo cocido, amén de unas gotas de aceite crudo.
Hay quien utiliza los mismos elementos que para el gazpacho, lo dicho más cebolla, pepino y pimiento –o sólo alguno de ellos–, pero eso sería un salmorejo sui géneris.
El gazpacho, el salmorejo y la pipirrana, son en principio la misma cosa, es decir, llevan muy parecidos ingredientes, aunque difieren en su consistencia. El gazpacho, tras haberlo triturado todo, debe quedar casi líquido; el salmorejo, pastoso, y la pipirrana más o menos sólida, todo muy picado pero sin aplastarlo.


miércoles, 10 de febrero de 2016

Un paseo por las costas españolas



Lo que aquí se puede ver es un recorrido –bastante corto, por cierto– por algunos de los infinitos lugares de nuestras costas españolas. Sólo son trece fotos, pero como tengo muchísimas, a lo mejor otro día voy y pongo la segunda parte, y otro la tercera, o la cuarta... (etc.)
Para contemplarlo hay que ir a esta dirección:




domingo, 3 de enero de 2016

Camargo Rain, fotógrafo y escritor, cocinero y músico: autoesbozo gráfico


No sé si han oído ustedes hablar de Camargo Rain, el autor de este y otros blogs, páginas diversas, novelas para dar y tomar y fotos sin fin (el número de estas últimas habría que describirlo con cifras propias de la astronomía). Bueno, pues como ha llegado la hora de dar a conocer al personaje (y ello debido a la salida al mercado de la primera de sus novelas –no la primera que escribió, no, sino la primera que se publica un poco en serio, una de aventuras en la Edad Media española), traigo hoy a esta entrada una especie de autobiografía. Hay quien los llama currículo y de otras maneras diversas, pero como eso siempre me ha parecido muy aburrido y burocrático, he inventado una fórmula nueva, que es esta: autoesbozo gráfico. Ahí va:

 El lugar en que nací

Mi pueblo

Mi mundo

Mi oficio primero

Mi oficio segundo

Moraleja

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La novela que se cita más arriba es esta:


jueves, 10 de diciembre de 2015

La vida secreta de las tierras castellanas


Castilla, en especial la Vieja, es históricamente la región más representativa de España. Los turistas prefieren el ambiente andaluz y las costas mediterráneas, y los españoles, influidos por la incansable propaganda del sistema, allá nos vamos, pero en la meseta central, lugar en donde nuestra más reciente historia comenzó alrededor del siglo x, se pinta la más limpia de las luces, lo cual se debe a las condiciones geográficas (700 m de altitud media), el extremado clima continental y la casi completa ausencia del primero de los sectores económicos (la industria).
Es Castilla región agrícola, carente de humos y aglomeraciones, reino de la soledad señalado sin duda por el dedo de los dioses (sobre esto ya sé que hay opiniones encontradas), y paraíso en donde a la vuelta de muchas esquinas se pueden hallar bares de los de antes, pormenor en absoluto desdeñable..., y es más (por añadir algún detalle), que si lo que usted desea es ver puestas de sol como las que todos llevamos en la mente –algo difícil de lograr tal y como están los tiempos–, encarámese una buena tarde a la torre del alcázar de Segovia, o, aún mejor, al pico de Almanzor, en el Sistema Central, y ya me contará.
Me voy a dejar de encomios literarios acerca de esta extensa comarca, y les convido a que lo contemplen con los ojos de la cara, que no suelen mentir. Se trata de una docena de fotos elegidas al azar (tengo muchísimas), y me parece que en ellas se advierte lo que es difícil expresar con palabras. La dirección para verlas es:


martes, 10 de noviembre de 2015

Parejas




A este asunto de las parejas se le puede sacar bastante punta. Hay muchas entidades que reciben tal nombre, como los novios, por ejemplo, que quizá sea la más clásica de las parejas, pero hay otras muchas en las que no se suele reparar...

Pues bien, de entre la riada de fotos que he hecho (cuyo número habría que anotarlo con guarismos más propios de la astronomía) he entresacado unas cuantas. No es que haya agotado el tema (por ejemplo, falta la pareja que tira del carro, es decir, la yunta de bueyes), pero me parece que con lo que hay es suficiente.

Aquí debajo lo tienen ustedes, catorce fotos de parejas diversas.


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Bueno, y hablando de parejas también se puede ver esto: