FOTOS PINTADAS

sábado, 21 de mayo de 2016

Mirando al mar


Hará cosa de treinta años, preguntado Camilo José Cela sobre quién sabe qué cuestión, dio la siguiente respuesta: A las mujeres, en este país, se les toca poco el culo, y ¡santo Dios, la que se armó!
Aunque la mayoría de la gente celebró la expresión como propia de la recia tradición carpetovetónica del autor (y del país), buena parte de ella se dio por aludida, y excuso decir cómo pusieron al autor de la frase, que hay personas muy estrictas, y durante aquellas iniciales eras de la progresía no se permitían ciertas bromitas y estas cosas se llevaban a rajatabla.
Pues bien, cuando aún no ha transcurrido tanto tiempo, semejantes actitudes se han generalizado, o se ven de otra manera, y desde luego han perdido parte de su importancia, prueba de lo cual es que hoy se exhiben con asiduidad en espacios públicos, como puede verse en la siguiente fotografía, que bien podría llamarse Mirando al mar y a don Camilo hubiera encantado.

martes, 17 de mayo de 2016

«Culebrón yeyé», la novela definitiva: descarga gratis la tercera y última entrega



Qué, ¿ya leíste la primera y segunda parte de la fantástica narración llamada Culebrón yeyé? Pues si no es así has hecho muy mal, porque te hubieras reído con las movidas y múltiples aventuras del trío Conché (Pancho, Ríchar y Charli), pero si lo has hecho, imagino que estarás deseando saber qué sucede al final, cuando se relata lo que sucedió durante los últimos años del siglo XX y los primeros del actual. Por ejemplo, habla Pancho:

Los últimos tiempos del decenio de los 80 fueron muy confusos, nuestra generación comenzaba la bajada y a unos les sentó mejor que a otros, porque la vida..., ¿cómo era aquello?, ah, sí, pues resulta que la vida es como un tobogán, hasta los cuarenta años te descuelgas aceleradamente desde los más altos picos de la inconsciencia, parece que nunca va a tener fin, pero un día el tobogán se acaba, sales volando y te estrellas contra las piedras. Eso me pasó a mí, dijo Carolo, lo de caerme al suelo, un día me desplomé, estaba tomando copas en la terraza de un bar de Oviedo que se llama El paraguas, era por la noche, y sin poderlo evitar me caí hacia adelante todo lo largo que era sobre el pavimento, piedra pura, cuando pude darme cuenta de lo sucedido me encontré en el suelo chorreando sangre por la boca y la nariz, me partí toda la piñada y estuve tres meses yendo al dentista, aparte de lo demás, claro, porque además de la piñada, te partes la cara y el esternón, ¡santa bofetada...!

No, la chica no se casa con el chico, eso ocurre en las novelas rosas y esta no lo es, es más bien de cachondeo, y lo que aquí sucede es algo mucho más sustancioso que puedes averiguar descargando gratis (gratis, claro está) la tercera y última entrega en el siguiente enlace:


desde el lunes 16 de mayo al viernes 20, ambos días incluidos.

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 ¡Ah!, ¿que quieres el libro en papel? Pues también existe, precisamente aquí:



Culebrón yeyé o Charlie en Wonderland, una novela hiperrealista de Camargo Rain

 

sábado, 7 de mayo de 2016

Los libros son imágenes, o aún mejor: son películas


 Literatura y cine
Entre estas dos Bellas Artes hay muchos paralelismos, en general con ventaja para la letra escrita. Por ejemplo, tú compras una entrada de cine, pagas 4 o 5 €, entras, te sientas y, durante hora y media, contemplas una serie de imágenes, es decir, fotografías (a un ritmo de 24 por segundo). Luego se enciende la luz, la gente se levanta y te tienes que ir, que hay que dejar el sitio a los de la próxima sesión, y cuando sales sueles ir pensándolo: no estaba mal este rollo, etc., o todo lo contrario, que eso depende.
Con uno de estos libros eléctricos sucede algo parecido, a saber: compras un libro (más barato, 3 €, o 2,99, por afinar mucho); te echas en una hamaca (o en la cama, o te sientas en el banco de un parque, o resulta que vas en el metro o en un autobús...), lo abres y te sumerges en la lectura, que también son imágenes...
–¿Son imágenes?
–¿Ah, no?... Pues ¿que ves tú en las páginas de un libro? ¿Ves letras? Eso no le sucede a casi nadie. La gente, la mayor parte, no ve letras en las páginas de un libro, sino imágenes. ¿Qué son, si no, los protagonistas de los cuentos, que tienen el cuerpo hecho de sopa de letras? Sí, y no sólo los protagonistas, sino también los personajes secundarios, el leñador y la bruja del bosque y tantos otros; los animales de sus corrales y los lugares en que todo aquello sucede; los bosques y los paisajes y hasta el fondo del mar; todo está hecho de sopa de letras. Los libros que leemos son una pura sopa de letras, no hay más que ver las páginas un poco de lejos, y esto es así porque sucede un fenómeno inexplicable y que voy a intentar aclarar. Los ojos de la cara ven letras, sí, pero los ojos de la mente..., fíjense ustedes, los ojos de la mente no ven letras sino que ven caras, ven cuerpos y ademanes (muecas, contorsiones, aspavientos...), ven paisajes y nubes y objetos de todo tipo. ¿No es esto precisamente la magia?
En los cuentos yo he visto mil y una máquinas y entidades. Ranas verdes, brujas, leñadores, barcos de tres palos, hermanos perdidos en un bosque, cielos estrellados, bellas durmientes, y sin embargo sólo veía letras, igual que ve usted, quien me mira. Son los caprichos y las ilusiones de la mente, lo que sucede cuando nos adentramos en el reino de los pensamientos encantados, lo que nos sugieren las infinitas sopas de letras que danzan en el Universo...

¿He de añadir alguna otra cosa, para convencer incluso a los más recalcitrantes escépticos? Ya sé que hay personas a las que alargas un libro y les dices, mira, echa una ojeada a esto, y levantan las manos como si les hubieras apuntado con una pistola. Luego añaden, no, yo..., y mueven las manos sin saber qué hacer con ellas..., aunque el libro no lo cogen, eso desde luego.
En fin, que así están las cosas y ellos se lo pierden. ¡Ah!, y al acabar no te echan del cine, que va. Al acabar, si te ha gustado, te puedes quedar a la siguiente sesión, es decir, volver a leerlo, y todo por el mismo precio. ¿Alguien da más? ¡Y luego dicen que el pescado es caro!...

lunes, 2 de mayo de 2016

Culebrón yeyé desde el 2 de mayo, día de la Independencia

Esta no es una foto pintada sino una foto de una pintada, y me sirve de introducción para lo que sigue. 
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   Ya está disponible para descargar gratis (desde hoy lunes hasta el viernes 6) la segunda parte del Culebrón yeyé (Charli en la cresta de la ola), que puede conseguirse en el siguiente enlace:




   Pancho, Ríchar y los demás, que de verdad se encaramaron en la cresta de la ola, nos cuentan en esta entrega el tiempo de la vida que se conoce como juventud. Juventud plena, no adolescencia, sino esa larga época (la mejor de la existencia, dirían muchos) en que parece que todo va sobre ruedas. Son los decenios de los 70 y 80 del siglo XX, y en España cambiaron mucho las cosas. Por de pronto la situación política, y de la famosa dictadura se pasó sin mayores traumas a lo que llamaron democracia y a tanta gente encandiló. Nuestros protagonistas conocieron nuevos escenarios, ciudades, playas, países lejanos..., e hicieron nuevas amistades, unos músicos, otros dibujantes..., en fin, ya saben ustedes cómo es la cosa, e incluso Pancho (por aludir a un episodio de los que aquí se cuentan) se casó (pues al fin apareció la guapa que siempre anduvo buscando) y tuvo dos hijas, y de Ríchar y de Charli qué podríamos decir..., pero como de esto se habla en el libro, no insisto en ello, que no quiero destriparlo. Como ya dije en la sinopsis, y colorín colorado, que el quiera saber más se aplique al texto o vaya a Salamanca

   Repetiré, eso sí, que si alguien quiere leer el texto completo (100.000 palabras, las tres partes) en un libro de papel, puede ir al siguiente enlace (es baratísimo):


sábado, 23 de abril de 2016

Los libros son imágenes, o aún mejor: son películas



Literatura y cine
Entre estas dos Bellas Artes hay muchos paralelismos, en general con ventaja para la letra escrita. Por ejemplo, tú compras una entrada de cine, pagas 4 o 5 €, entras, te sientas y, durante hora y media, contemplas una serie de imágenes, es decir, fotografías (a un ritmo de 24 por segundo). Luego se enciende la luz, la gente se levanta y te tienes que ir, que hay que dejar el sitio a los de la próxima sesión, y cuando sales sueles ir pensándolo: no estaba mal este rollo, etc., o todo lo contrario, que eso depende.
Con uno de estos libros eléctricos sucede algo parecido, a saber: compras un libro (más barato, 3 €, o 2,99, por afinar mucho); te echas en una hamaca (o en la cama, o te sientas en el banco de un parque, o resulta que vas en el metro o en un autobús...), lo abres y te sumerges en la lectura, que también son imágenes...
–¿Son imágenes?
–¿Ah, no?... Pues ¿que ves tú en las páginas de un libro? ¿Ves letras? Eso no le sucede a casi nadie. La gente, la mayor parte, no ve letras en las páginas de un libro, sino imágenes. ¿Qué son, si no, los protagonistas de los cuentos, que tienen el cuerpo hecho de sopa de letras? Sí, y no sólo los protagonistas, sino también los personajes secundarios, el leñador y la bruja del bosque y tantos otros; los animales de sus corrales y los lugares en que todo aquello sucede; los bosques y los paisajes y hasta el fondo del mar; todo está hecho de sopa de letras. Los libros que leemos son una pura sopa de letras, no hay más que ver las páginas un poco de lejos, y esto es así porque sucede un fenómeno inexplicable y que voy a intentar aclarar. Los ojos de la cara ven letras, sí, pero los ojos de la mente..., fíjense ustedes, los ojos de la mente no ven letras sino que ven caras, ven cuerpos y ademanes (muecas, contorsiones, aspavientos...), ven paisajes y nubes y objetos de todo tipo. ¿No es esto precisamente la magia?
En los cuentos yo he visto mil y una máquinas y entidades. Ranas verdes, brujas, leñadores, barcos de tres palos, hermanos perdidos en un bosque, cielos estrellados, bellas durmientes, y sin embargo sólo veía letras, igual que ve usted, quien me mira. Son los caprichos y las ilusiones de la mente, lo que sucede cuando nos adentramos en el reino de los pensamientos encantados, lo que nos sugieren las infinitas sopas de letras que danzan en el Universo...

¿He de añadir alguna otra cosa, para convencer incluso a los más recalcitrantes escépticos? Ya sé que hay personas a las que alargas un libro y les dices, mira, echa una ojeada a esto, y levantan las manos como si les hubieras apuntado con una pistola. Luego añaden, no, yo..., y mueven las manos sin saber qué hacer con ellas..., aunque el libro no lo cogen, eso desde luego.
En fin, que así están las cosas y ellos se lo pierden. ¡Ah!, y al acabar no te echan del cine, que va. Al acabar, si te ha gustado, te puedes quedar a la siguiente sesión, es decir, volver a leerlo, y todo por el mismo precio. ¿Alguien da más? ¡Y luego dicen que el pescado es caro!...

jueves, 14 de abril de 2016

Ya llega «Culebrón yeyé», la última novela de Camargo Rain en Amazon




Esto es un Culebrón porque es una novela por entregas, y le digo yeyé porque en ella se relatan las aventuras de los yeyés, aquellos personajes legendarios que al principio sólo fueron conocidos como melenudos, pero que posteriores leyendas describen como los de las lanas al viento, los vaqueros, las puestas de sol en las playas, las guitarras y los pañuelos rojos o azules anudados en el cuello, antecedentes de muchos de los que hoy se ven por la calle, sí, y protagonistas de los desmedidos sucesos que a continuación se narran, que desmedidos resultan en ocasiones, como desmedida fue toda la época que en las presentes páginas se recrea..., de forma que este libro (una película de la historia reciente), aunque en principio podría parecer una cosa histórica, en realidad es una novela de aventuras.
–¿De aventuras...? ¿Tú crees?
–Sí, de aventuras diversas y géneros variados. Por ejemplo, ¿no se advierte un cierto halo o tinte rosáceo en las relaciones de estos con sus novias?
–¡Hombre!, sólo faltaba...
–¿Y no se advierte, asimismo, una cierta aura de épica aventura en la narración de algunas de las hazañas que aquí se consignan?..., y eso sin decir nada de la existencia cotidiana, que es en sí misma una aventura completa: estudias, trabajas, te casas, te compras un coche, tienes dos niñas...
–Pero ¿de eso se habla aquí?
–Por supuesto, de eso y de muchas otras cosas: de las chicas, de los chicos, de las minifaldas, del rock and roll, de los guateques, de las hogueras en la playa, de los primeros bares de copas...
–¿Síiii...?, ¿de los bares de copas...?
–Bueno, de alguno, y también de los biquinis, ya que estamos en ello, novedosísima prenda que dio mucho que hablar en su momento.
Hay un silencio.
–¿Y de cuántas partes se compone el susodicho escrito, si puede saberse?
–Pues sí que puede saberse, que no es ningún secreto: consta de tres episodios, cuyos subtítulos, por si alguien tiene curiosidad, son los siguientes: Charli en Wonderland comienza (que cuenta la vida de estos personajes cuando fueron jóvenes); Charli en la cresta de la ola (cuando se hicieron los dueños del mundo) y Charli en Wonderland se acaba (porque nada es para siempre y el tiempo corre para todos).
Hubo un nuevo silencio, por lo que el interpelado decidió finalizar, y de esta forma y a guisa de colofón añadió:
–Y colorín colorado, que el que quiera saber más se aplique al texto o vaya a Salamanca.

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Estos libros (las partes 1, 2 y 3) aparecerán en el mercado de Amazon en versión Kindle (eléctricos), y durante los días que este portal permite hacerlo estarán en descarga gratis, lo que se irá anunciando en el siguiente blog:


... pero si alguien no tiene paciencia para esperar, puede leerla completa en papel (aunque esto hay que pagarlo, claro es, que los libros no se fabrican solos) bajo el título Charli en Wonderland en esta dirección:


Ahí se pueden ver los detalles.

lunes, 28 de marzo de 2016

Mariposa en apuros durante una tormenta de polen



Esta no es una foto pintada, pero es una foto difícil de hacer y además tiene gracia. ¿A que sí? Algún día pondré los originales de las que voy poniendo aquí para que se vea que no es oro todo lo que reluce, y lo que se puede hacer con la cámara.
¿Con la cámara?
–Bueno, con la máquina.
–¿Con la máquina?...
–Pues sí. Con esa que llamamos imaginación, fantasía..., que es la herramienta por excelencia y la más difícil de controlar. Por cierto, ¿a ti te gusta leer?
–¿A mí...?
–¡Vaya!, otro que no lo sabe. ¿De verdad crees que la imagen es superior a la palabra escrita?
Silencio.
–Sí, ya sé que aquí nadie se quiere pringar, pero si por un aquel estás en el grupo de los elegidos, esto es, aquellos que son capaces de ver imágenes en una sopa de letras, que son escasos...
–¿Y eso cómo se hace?
–Muy sencillo: con los ojos de la mente, que son los mismos que hicieron la foto que hay más arriba y que, insisto, no es lo que parece en absoluto. ¿Te dejas engañar por una imagen...? Pues si ello es así, de manera aún más fantástica te dejarías engañar por lo que se enseña en este enlace:


martes, 15 de marzo de 2016

Salmorejo

 Es muy parecido al gazpacho. El procedimiento es el mismo, machacarlo todo, aunque difiere en los componentes. El salmorejo no es sino ajo, pan y tomate, todo triturado y hecho una pasta –para lo que se puede utilizar la túrmix o la minipimer, aunque lo auténtico sería hacerlo en un mortero y dejarlo bastante pastoso– y añadido de aceite y sal. Debe quedar bastante espeso, y no casi líquido como el gazpacho, y una vez servido en los recipientes en que se vaya a tomar, se adorna por encima con un picadillo de jamón y huevo cocido, amén de unas gotas de aceite crudo.
Hay quien utiliza los mismos elementos que para el gazpacho, lo dicho más cebolla, pepino y pimiento –o sólo alguno de ellos–, pero eso sería un salmorejo sui géneris.
El gazpacho, el salmorejo y la pipirrana, son en principio la misma cosa, es decir, llevan muy parecidos ingredientes, aunque difieren en su consistencia. El gazpacho, tras haberlo triturado todo, debe quedar casi líquido; el salmorejo, pastoso, y la pipirrana más o menos sólida, todo muy picado pero sin aplastarlo.