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jueves, 10 de marzo de 2022

Más fotografías

 

Abundando en lo que dije en la última entrada, esas fotos que pasan tan deprisa que casi no te da tiempo a verlas, hay una presentación (son las mismas) en las que se pueden ver con detalle, una a una.

La dirección es esta:

https://docs.google.com/presentation/d/1OcBptbg1qgRlvlc24evYeAPotzNAQYgYFsZcrkYXRiA/

 Y de paso reitero lo que decía allí: he editado un par de libros que tratan de este asunto, la fotografía. Uno es de fotografía en general, la de antes y la de nuestros tiempos, y el otro trata sólo de un método para conseguir buenos resultados en blanco y negro, toma de vistas, filtros, revelado y todo eso.

Y como no lo voy a dejar en el tintero, para los aficionados a la lectura, que ya sé que hay pocos, aunque suelen ser personas interesantes, pongo este otro enlace, en donde podéis encontrar NOVELAS DE MUCHAS CLASES.

 

domingo, 15 de abril de 2018

Primavera en las montañas


Las fotos que se vn a continuación están hechas en el lebaniego pueblo de Baró (y sus alrededores) durante la primavera del año pasado. Es un retrato del final de esta estación en las montañas de la cordillera cantábrica, lugar en el que hay de todo lo bueno (vacas, hierba, aire, campos, flores, soledad, silencio...) y casi nada de lo malo, a saber. humo, ruido, contaminación, prisas, apreturas... No sigo, que todos sabemos a lo que me refiero.









 

  

 Y si lo anterior no le convence, MIRE ESTO OTRO.

viernes, 10 de octubre de 2014

Los bosques de la cordillera cantábrica



Esta cordillera, que paralela al mar Cantábrico recorre la costa norte española, está literalmente cubierta de bosques (haciendo salvedad de algunas barbaridades modernas que en su seno se han llevado a cabo). Las especies principales son de hoja caduca, robles, hayas y castaños, árboles todos ellos que cambian su color y aspecto en función de las estaciones: verdes y frondosos en verano, amarillos y rojos durante el otoño, y desnudos y apagados en invierno y buena parte de la primavera, hasta que, con la desaparición de los fríos, retornan los brotes que de nuevo los cubrirán de hojas y frutos.
Las mayores y más importantes zonas boscosas están en Cantabria (la enorme Reserva Nacional del Saja) y Asturias (casi toda la provincia, pero en especial la parte de Somiedo), y vale la pena acercarse a ellas para contemplar el bosque de los cuentos infantiles (tapizado de riachuelos, musgos, helechos...) en todo su esplendor, algo sin paralelo en nuestro país.






jueves, 10 de julio de 2014

La comarca de Trasmiera



En la esquina nordeste de la provincia de Santander, entre la bahía de esta ciudad y la ría de Oriñón, se encuentra la renombrada región a la que desde muy antiguo (quizá desde el siglo VIII o IX) se conoce como Trasmiera, nombre que equivale a más allá del Miera, río que la delimita por el oeste, según se puede observar en el mapa adjunto.
Es esta una demarcación de verdes y húmedos campos, buena productora de hortalizas (pimientos, alubias) y antaño sede de las mejores ganaderías de vacas frisonas que hubo en este país, cuyos ejemplares ganaban todos los concursos que se celebraban en lo que durante años fueron Ferias del campo, acontecimientos que tenían lugar en Madrid.
Hoy no queda ni traza de aquello, pues nuestra entrada en la Comunidad Europea trajo numerosos quebrantos, como el capricho de franceses y otros europeos de quedarse en exclusiva con el negocio de la leche, pero subsisten el paisaje y las glorias pasadas, y se me ha ocurrido ilustrarlo con unas cuantas fotos que van aquí debajo.
Quien tenga ocasión de visitarlo comprobará que no ha perdido el tiempo, por lo bonito que es, aunque pocas vacas va a encontrar...





martes, 10 de septiembre de 2013

Guía turística de España




He colocado en internet una «Guía turística de España» compuesta de fotos y dividida de acuerdo con las diversas regiones geográficas peninsulares: España verde, las mesetas, la costa mediterránea y Andalucía. (Los archipiélagos, Canarias y Baleares, se me han quedado en el tintero, pues sucede que no tengo fotos que me gusten lo suficiente como para añadirlas aquí; más adelante veremos).

He procurado poner un poco de todo (campo, mares, ciudades, calles y plazas, arte, historia, costumbres, montañas y llanuras...), y he pretendido que sea breve, es decir, que se vea rápido. Espero que su contemplación anime a más de uno (incluidos los españoles) a darse una vuelta por este múltiple y heterogéneo país, tan diferente a lo que hay por las cercanías, como corresponde a la península ibérica, que durante la historia ha sido transitada (y casi siempre codiciada) por multitud de civilizaciones, griegos, romanos, pueblos germánicos, mahometanos, etc., los cuales dejaron aquí infinidad de huellas que merecen verse.

El enlace es:


jueves, 10 de enero de 2013

El puente de Vargas si Santander no se hubiera quemado



Este terrible y chapucerísimo fotomontaje (esto es sólo para hacerse una idea; pido perdón a los entendidos) intenta mostrar cómo sería hoy la actual avenida de Calvo Sotelo de Santander, ciudad en el norte de España, si el centro antiguo no hubiera ardido durante el incendio que lo destruyó por completo en febrero de 1941.
Esta calle, en realidad, no se llamaba así, este es el nombre que le dieron en la posguerra, sino que durante siglos llevó el muchísimo más bonito y enjundioso de Atarazanas, calle de Atarazanas o de las Atarazanas, y ello debido a que en el extremo del fondo (de la foto) hubo unas atarazanas, o lo que es lo mismo, unos astilleros en donde durante los siglos XIV y XV se construyeron muchos de los galeones que formaban las escuadras castellanas que defendían la costa cantábrica. Luego, en 1936, hubo un alcalde del Frente Popular, quien (según dicen los libros) se empeñó en tomarse el cargo a lo grande, y una de las primeras cosas que se le ocurrieron fue cambiar el nombre de esta calle por el de Avenida de Rusia, ni más ni menos, y para engrandecerla y todo eso, derribó el puente, pues decía que estorbaba para la vida moderna. Este puente llevaba allí desde tiempo inmemorial (seguramente desde los siglos XII o XIII), y conectaba las dos pueblas, la vieja o alta, que se apiñaba en torno a la abadía (hoy catedral), y la nueva o baja, al otro lado de la ría, porque la calle que se observa en la foto fue una ría por donde los barcos construidos aguas arriba salían a la mar (a las aguas de la bahía, en realidad). Todo esto se observa bastante bien en la segunda foto, que es el celebérrimo grabado de Braun recortado, iluminado y etiquetado.


Si Santander no se hubiera quemado ni tenido un alcalde del Frente Popular con afición a la piqueta, hoy seguramente tendríamos ahí el puente, el puente de Vargas, uno de los muchos nombres que durante su larga vida llevó, que conectaba los barrios más antiguos de la ciudad. Seguramente quedaría bonito, y esta sería una zona que habría pasado a ser peatonal, como se ha hecho en otras ciudades, pero el hombre propone y Dios dispone..., y lo digo porque los edificios que se observan en la foto (de arquitectura neo herreriana, cosas de finales de los años 40 del pasado siglo, puesto que toda esa zona fue reconstruida después del incendio citado) tampoco estarían ahí, sino que continuarían los antiguos, de tres o cuatro plantas y cubiertos de las típicas balconadas y miradores que aún pueden observarse en otras partes de la ciudad y en la foto de abajo.


Otras elucubraciones sobre este asunto, cómo sería Santander si no hubiera ardido durante el famoso incendio, pueden verse aquí, aquí, y aquí.



sábado, 10 de noviembre de 2012

La barandilla de la Primera Playa del Sardinero



Esta es una foto pintada, yo creo que eso salta a la vista, y se trata de la barandilla que durante muchos años cerró la terraza que hay sobre la Primera Playa del Sardinero, en Santander. Era una obra antigua, quizá de los años 40 del pasado siglo, o incluso anterior, y ya no existe.  (Véase la siguiente foto).

... y esta, la misma barandilla en la actualidad. Como se ve, ha sufrido una reforma. Y es que los tiempos cambian... (etc., etc.).

miércoles, 10 de octubre de 2012

Elogio de Santander

Esta ciudad pasa por ser una de las más bonitas de España, y de cierto que lo es, un sitio magnífico para los aficionados a la fotografía, pues salvando las inevitables barriadas, unas construidas durante la posguerra y otras durante los años 70, 80 y 90 del pasado siglo (de ellas no voy a hacer mención), hay muchos lugares que merecen la pena y por los que puede uno darse una vuelta con toda comodidad.

En primer lugar se puede señalar el ensanche, barrio construido durante la segunda mitad del siglo XIX...
Las casas del paseo de Pereda, en el ensanche santanderino, desde la pedreñera, o sea, la lancha que lleva a Pedreña.


... y su aledaño Puertochico, dársena que fue de los pescadores hasta la mitad del siglo pasado (dársena de Molnedo) y hoy ha sido ocupada por los barcos de recreo de los ricachos.

A continuación hay que citar la península de la Magdalena, que encierra uno de los mayores y más vistosos parques de este país, con sus playas y su palacio de cuento de hadas dominándolo todo.

 


... y para acabar esta breve enumeración, la zona de las playas conocida como El Sardinero. En la imagen se ve la Primera Playa.








Y aquí dejo esta última foto, que es de Camargo Rain (el autor de estas entradas) tomando cerveza en el bar que hay en donde se cogen las pedreñeras (aunque los detalles no aparecen en la foto), las lanchas que unen la ciudad con los pueblos de enfrente, Pedreña y Somo, pero también llevan a quien lo desee a darse un garbeo por las aguas de la bahía. Este lugar está junto a esas mismas aguas, en el muelle aledaño al paseo de Pereda, y a todo el mundo se lo recomiendo, el bar y el paseo en lancha.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Un lugar en las antípodas


Esto podría ser la Patagonia, o también un rincón escondido de las Indias orientales –el archipiélago malayo, como es sabido–, o incluso algún lejano paraje dejado de la mano de Dios y sito en el mar de Barents o en los ingentes océanos que rodean a las enormes islas de Nueva Zelanda, ¿por qué no?

Este es un lugar cualquiera del planeta Tierra, aunque un lugar privilegiado, pues no hay más que contemplar esa hierba sobre la que te puedes arrojar...

Este es un lugar de las antípodas, pero de las antípodas del alma, porque esta foto, en realidad, está hecha en el norte de la España libre de humos y maquinismo, que también existe; un lugar de temperaturas suaves y mar a veces tempestuoso, aunque en la foto no lo parezca; y añadiré que en esa ribera tan sugerente y a propósito para olvidarse de las preocupaciones e irse a dormir, se pescan peces de buen tamaño y se cosechan mariscos de enjundia...

¿Lo he explicado bien esta vez? Me imagino que se me habrá entendido, y es que lugares interesantes hay muchos, sí, pero es preciso molestarse en encontrarlos.


viernes, 30 de julio de 2010

El mar Cantábrico

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Este es un lugar cualquiera del mar Cantábrico que conocieron los romanos hace unos dos mil años, agreste costa que los recibió poco o nada amigablemente y en la actualidad goza de malquista fama entre los turistas. Sin embargo, si uno tiene ganas y le echa paciencia puede encontrar lugares como el de la fotografía, lejos del mundanal ruido y con unas aguas en las que apetece introducirse, tanto por su limpieza (tampoco es que todo el monte sea orégano, para qué vamos a mentir, pero estos lugares resultan paradisíacos al lado de otros que igualmente conozco) como por su temperatura. Sin ir más lejos, llevamos un verano de 25º, que no es cosa que pueda decir todo el mundo. (Estoy por la parte de Asturias, y observo que las tomateras crecen de día en día).

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Aprovecho la ocasión para dejaros este enlace, que seguramente interesará a más de uno y del que podéis sacar algunas enseñanzas útiles:

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La cocina española de siempre

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