
Esta es la foto que, hace más de doscientos años, pude tomar en ocasión muy especial. Se trataba de una querida del rey (del reino no diremos nada) que coloqué al borde de la alberca del convento en que se hospedaba. La chica era guapa, sí, pero bueno, las he visto mejores. (Para ver la foto más grande, pinchar).


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